¿POR QUÉ SUCEDEN LOS CRÍMENES DONDE SUCEDEN?

 
¿Por qué el crimen pasa donde pasa?
 

Cory Siskind

Observar un mapa de calores de criminalidad puede ser confuso. ¿Por qué ahí? ¿Qué tiene ese vecindario en particular que genera menos o más crimen? En algunas ciudades el crimen parece siempre concentrarse en las mismas áreas. En otros, normalmente ciudades en el mundo en desarrollo, el mapa siempre se cambia. ¿Qué está pasando?

Los académicos tienen respuestas muy largas. En Base Operations, observamos dos tipos de crimen que afectan al mapa:

1. Crimen Oportunístico

Estos son crímenes que suceden porque la oportunidad surge. Los factores que motivan o desmotivan el crimen oportunístico incluyen la infraestructura de la ciudad, presencia policiaca, hora del día, eventos especiales y la demografía de los vecindarios. En CDMX, por ejemplo, hay un vecindario llamado Observatorio. Tiene una central de camiones y parada de metro, una concentración grande de personas, coches de lujo que pasan para llegar a zonas más lujosas como Lomas, y una ubicación entre varias vías transitadas. Desafortunadamente para sus residentes, visitantes y amigos cercanos del equipo Base Operations, esto lo hace el lugar perfecto para el robo de coches.

Un malentendido común es que los niveles de crimen están alineados con el status socio económico. Esto es una forma demasiado simple de explicarlo. Por ejemplo, un vecindario tranquilo de clase media como Navarate, tiene mucho menos crimen que una zona posh y turística como Roma o Condesa. Muchos factores conocidos se combinan para hacer una zona el lugar perfecto para crímenes oportunistas.

2. Crimen Organizado

El crimen organizado tiene un impacto muy diferente a este mapa de crimen. Piensa en cómo el gobierno de una ciudad divide el mapa. Hay municipalidades, rutas principales y oficiales de policía a cargo de distintos segmentos de la ciudad. En algunas ciudades, podrías dibujar un mapa similar pero para el crimen organizado. Pandillas o cárteles controlan ciertos territorios donde imponen su derecho a seguir actividades criminales en un ambiente libre de competencia.

Dependiendo de la frecuencia de las actividades como narcotráfico, extorsión o secuestro, una zona bajo el control de un cartel o una pandilla puede experimentar altos niveles de criminalidad. El verdadero cambio de niveles de criminalidad, sin embargo, suceden cuando el mapa cambia. Cuando los grupos del crimen organizado pelean por el control de una zona, crean olas de violencia que afectan a la comunidad. Estos cambios territoriales y olas de violencia pueden suceder en cualquier parte de la ciudad. No hay ni una fuente de noticias en donde uno pueda observar qué grupo controla qué zona y qué cambios han habido. Nadie publica esto en un mapa. Simplemente los residentes lo saben, porque ellos habitan en estas zonas y esta es su realidad. Pero lo que realmente pasa, es que, todos pueden recibir una sorpresa en cualquier momento.

La combinación de factores conocidos y dinámicos, crímenes oportunistas y organizados, se complica el entender el panorama criminal de una nueva ciudad. Si le agregas la violencia contra los periodistas, medios censurados, baja confianza en las autoridades, y bajos reportes sobre estos crímenes, es difícil entender lo que está sucediendo. Pero en Base Operations, eso es exactamente lo que estamos intentando a hacer. 


Why Does Crime Happen Where it Does?

Cory Siskind

Looking at a crime heat map can seem nonsensical. Why there? What is it about any particular neighborhood that generates more or less crime? In some cities, crime always seems to be concentrated in the same areas. In others, mostly developing market cities, the map is shifting all the time. What’s going on?

Scholars and academics have lengthy answers. At Base Operations, we think about how two kinds of crime affect the map:

1. Opportunistic Crime

These are crimes that happen because the opportunity arises. Factors that encourage or discourage opportunistic crime include city infrastructure, police presence, time of day, special events, and neighborhood demographics. In Mexico City, for example, there is a neighborhood called Observatorio. It has a crowded bus and metro depot, fancy cars that pass through on their way to the wealthy Lomas neighborhood, and a location that sits neatly between several thoroughfares. Unfortunately for its residents, visitors, and close friends of the Base Operations team, that makes it prime real estate for carjacking.

A common misconception is that crime levels are aligned with socio-economic status. More often than not, this is an oversimplification. A quiet middle class neighborhood like Navarte, for example, has much less crime than trendy and touristy Roma or Condesa. Many known factors combine to make a location an opportunistic crime hotspot.

2. Organized Crime

Organized crime impacts the map in a totally different way. Think about how a city government divides up the map. There are municipalities, important routes, and police officers in charge of different segments of the city. In some cities, you can draw a similar map for organized crime. Gangs or cartels control certain territories where they claim the right to pursue nefarious activities in a competition free environment.

Depending on the frequency of activities like drug dealing, extortion, or kidnapping, an area under a gang or cartel’s control might experience higher crime rates. The real surge in crime rates, however, happens when that map shifts. When organized criminal groups fight each other for control of an area, the resulting violence spills out into the community. These territory shifts and subsequent violence can happen in any part of a city. There is no news source that reports on what groups control what areas and what is in flux. No one publishes this map. Sometimes residents just know it, because they’re on the ground and it’s the reality. Most often, however, everyone is taken by surprise.

This combination of known and dynamic factors, opportunistic and organized crime, make understanding the crime landscape of a new city a real challenge. When you throw in violence against journalists, censored media, low trust in authorities, and chronic underreporting, it’s no easy feat to even understand what’s going on. At Base Operations, that’s exactly what we’re trying to do.